Facebook Flickr Twitter del.icio.us YouTube
Tenemos 424 invitados conectado
Volver a clases después del terremoto
Acabamos de vivir una catástrofe de enormes proporciones. No podemos retomar el comienzo del año escolar “como si no hubiera pasado nada”. A continuación, algunas sugerencias para directores de establecimientos.

Por Ana  María  Aarón  y  Neva  Milicic,  Centro  de  Estudios  y  Promoción  del  Buen  Trato,  Pontificia  Universidad Católica de Chile

Es muy importante para apoyar a nuestros estudiantes y a nuestros docentes, dar un espacio al comienzo de la reanudación de clases para empezar a elaborar el impacto traumático que el terremoto y los tsunamis han tenido en todos nosotros.
 
Un primer paso es contextualizar el inicio de clases con un pequeño ritual de apertura. Esto significa, simplemente, dar un espacio para recordar que retomamos nuestras actividades después de un hecho muy doloroso para todos y que es probable que muchos de nosotros
estemos asustados, tristes y temerosos de las réplicas. Para aquellos de entre nosotros que hayan perdido a algún familiar o amigo cercano la situación es más difícil.

Hablar de esto es un reconocimiento del sufrimiento de cada uno, y nos prepara para comenzar una nueva jornada de trabajo escolar. Este pequeño espacio de reflexión nos conecta con las emociones dolorosas que todos estamos sintiendo al momento de reintegrarnos a clases, y las valida. Nos permite a la vez ser solidarios con el dolor de nuestros compañeros de trabajo y nuestros compañeros de curso.
 
El sentido de los rituales es marcar el paso de una etapa a otra, pero no el olvido, el borrón y cuenta nueva. Este ritual permite que podamos retomar el trabajo escolar sin sentir que para hacerlo tenemos que olvidarnos de todo el sufrimiento y el horror que hemos vivido y que estamos viviendo. También es una señal explícita de que podremos seguir hablando del terremoto, del horror del maremoto, de la enorme tristeza de las pérdidas dentro del contexto escolar.
 
Dar un espacio en el momento inicial para hablar acerca de esto, indica explícitamente que es posible seguir hablando, pero a la vez, nos permite “no quedarnos pegados” en los hechos dolorosos y seguir adelante. Es probable que en muchos establecimientos se lamente la pérdida de niños, niñas, de profesores. En esos casos el espacio para comenzar a elaborar comunitariamente el duelo, debe ser más amplio.
 
Idealmente las primera actividad del día debería ser, para cada curso, un espacio de conversación acerca de lo que le ha ocurrido a cada uno. “Dónde estaba yo en el momento del terremoto, con quien estaba, a quién me acerqué, qué pensé”. Conversar acerca de los eventos traumáticos permite descomprimir las emociones, compartirlas y reconstruir las narrativas personales de lo que ha ocurrido. La recuperación de la narrativa permite darle sentido a las experiencias dolorosas, e integrarlas a la historia que cada uno de nosotros nos contamos acerca de nuestras vidas. Los profesores, cuando se les permite, son tremendamente creativos. Las situaciones de crisis son una oportunidad para el desarrollo de la creatividad y esto puede ponerse al servicio de la elaboración de estas situaciones tan dolorosas en los niños, niñas y jóvenes. Y de paso, también para los adultos.

Vía: Educar Chile
 

Agrega tu comentario

Tu nombre:
Tu dirección de correo:
Título:
Comentario:

USUARIOS

There are No Adverts to Display
<<  Julio 2010  >>
 L  M  M  J  V  S  D 
     1  2  3  4
  5  6  7  8  91011
12131415161718
19202122232425
26272829 

PRÓXIMOS EVENTOS